Dónde queda, según la vía de acceso
Cada técnica entra por un sitio distinto, y eso decide dónde estará la cicatriz:
- En la línea media de la espalda: la mayoría de las descompresiones, como el recalibraje del canal o la laminectomía, y las fusiones y correcciones por vía posterior. Su longitud sigue al número de niveles que hay que tratar.
- Varias incisiones pequeñas en la espalda: la fusión lumbar mínimamente invasiva (MI-TLIF) y la fijación percutánea, en las que los tornillos entran a través de la piel.
- En el costado: las fusiones por vía lateral (XLIF) y oblicua (OLIF), desde una misma incisión que puede dar acceso a varios niveles.
- En la parte baja del abdomen: la fusión por vía anterior (ALIF) y la prótesis de disco lumbar. La espalda no se toca y no queda cicatriz en ella.
- En la parte anterior del cuello: la cirugía cervical por vía anterior, como la prótesis de disco cervical.
- En el glúteo: la fijación de la articulación sacroilíaca, por una pequeña incisión.
No pocas veces se combinan: una fusión por el costado completada con tornillos percutáneos, por ejemplo, deja una cicatriz en el costado y varias pequeñas en la espalda. Antes de operarte te explicamos dónde quedarán las tuyas.
Por qué la cicatriz no decide la técnica
Mínima invasión no es una cicatriz más pequeña: es resolver el problema con las mismas garantías que la cirugía convencional dañando lo menos posible músculos, ligamentos y hueso sanos. Si reducir la incisión empeorase el resultado, no sería menos invasivo, solo más estético.
Lo agresivo de una operación es lo que se hace debajo de la piel. Por eso la vía se elige por lo que hay que corregir y por tu anatomía, y la cicatriz es su consecuencia.
Los primeros días: cuidar la herida
Al alta te explicamos cómo cuidar la herida en tu caso: cuándo y cómo ducharte, si lleva puntos o grapas que haya que retirar o una sutura interna que no se quita, y cuándo es la revisión. Esas instrucciones mandan sobre cualquier consejo general, incluido este.
Con frecuencia cierro la piel con una sutura intradérmica, por dentro, para que no queden marcas de puntos ni de grapas, solo la línea de la incisión. No siempre es la mejor opción: si la piel queda con tensión, esa sutura puede ceder y la herida abrirse con más facilidad, y entonces son más seguros los puntos o las grapas.
Mientras no esté cerrada del todo, mantenla limpia y seca, no le apliques cremas ni remedios caseros que no te hayamos indicado y no arranques las costras. La ducha depende de cómo se haya cerrado: con grapas puedes ducharte mientras sigan puestas, siempre que después seques la herida por completo, a toques y sin frotar, y apliques un desinfectante como povidona yodada o clorhexidina; con sutura intradérmica es mejor no ducharse hasta pasadas dos semanas. Bañera, piscina y mar, en ningún caso antes de un mes, y solo si no queda ninguna zona de la herida aún tierna.
Sol, agua y deporte
Sol: mientras la cicatriz siga rosada, protégela con ropa o con protector solar de factor alto. Es la medida que más influye en que no se oscurezca.
Agua: la ducha, según cómo se haya cerrado la herida (más arriba). Bañera, piscina y mar, en ningún caso antes de un mes, y solo si no queda ninguna zona de la herida aún tierna.
Deporte: casi nunca lo limita la cicatriz, sino la columna operada —sobre todo si se ha hecho una fusión—. Te diremos cuándo y con qué actividades empezar.
Cómo cambia con el tiempo
Una cicatriz no termina de hacerse cuando se cierra la piel. Durante los primeros meses es normal que esté rosada o enrojecida, algo engrosada y que pique; después, poco a poco, se aplana y se aclara. Ese proceso de maduración dura en torno a un año, y a veces más, así que no la juzgues por cómo está a las pocas semanas.
A veces la sutura deja la piel fijada a los planos de debajo y, al ponerte de pie, aparecen irregularidades o pequeños abultamientos a lo largo de la cicatriz; es más frecuente tras una artrodesis (fusión). No se veían en el quirófano porque allí estás tumbado: es el cambio de postura lo que los hace aparecer. Pueden ser llamativos, pero no tienen importancia y se resuelven solos en unos tres meses.
Alrededor de la cicatriz es frecuente notar la piel algo dormida o con una sensibilidad distinta, porque al abrir se seccionan pequeños nervios de la piel; suele ir mejorando con los meses.
Lo que ayuda a que quede mejor
Una vez cerrada la herida, hay cosas que sí están en tu mano:
- Protegerla del sol mientras siga rosada, con ropa encima o con protector solar de factor alto. El sol sobre una cicatriz que aún está madurando puede oscurecerla de forma duradera.
- Masajes suaves con una crema hidratante, a lo largo de la cicatriz y en pequeños círculos, para que la piel no se quede adherida a los planos de debajo.
- Láminas o geles de silicona, si te los recomendamos: son una medida sencilla y muy utilizada para evitar que la cicatriz se engrose.
- No fumar. El tabaco empeora la cicatrización de la piel y, si la cirugía incluía una fusión, también la consolidación del hueso.
- Si eres diabético, mantener el azúcar bien controlado, que también influye en cómo cicatriza la herida.
Cuándo hay que consultar sin esperar a la revisión
Llama a la consulta o acude a urgencias si notas cualquiera de estas cosas:
- Enrojecimiento que se extiende alrededor de la herida, o calor en la zona.
- Dolor en la herida que aumenta con los días en lugar de ir a menos.
- Supuración, mal olor o fiebre.
- Bordes de la herida que se separan.
- Salida de líquido claro que no cesa: en una cirugía de columna puede ser líquido cefalorraquídeo y hay que valorarlo pronto, especialmente si se asocia a dolor de cabeza.
- Dolor, hormigueo o pérdida de fuerza en las piernas (o en los brazos, si la cirugía fue cervical) que no tenías al salir del hospital.