De qué depende su tamaño
Sobre todo, de la técnica y del camino hasta la hernia. En un microabordaje se entra por un solo lado, con microscopio, a través de una pequeña vía junto a la línea media de la espalda. En la endoscopia de columna se entra con una óptica de pocos milímetros por el agujero natural de salida de la raíz nerviosa, algo más hacia el costado.
También influye cada paciente: cuanto más tejido hay entre la piel y la columna, más largo es el trayecto que hay que abrir para trabajar con seguridad. Y si la hernia es cervical y se opera por delante, la incisión va en la parte anterior del cuello, aprovechando cuando es posible un pliegue natural de la piel.
La cicatriz es lo de menos
Mínima invasión no es necesariamente una incisión más pequeña. Es dañar lo menos posible los tejidos sanos, pero con una premisa que va por delante: resolver el problema igual que con la técnica clásica. Lo que de verdad aporta un microabordaje es que no despega la musculatura ni retira las estructuras que mantienen estable el segmento; los milímetros de piel son secundarios.
Por eso la técnica se elige por la hernia —dónde está, cómo es, si hay además estenosis— y no por la cicatriz que deja.
Los primeros días: cuidar la herida
Al alta te explicamos cómo cuidar la herida en tu caso: cuándo y cómo ducharte, si lleva puntos o grapas que haya que retirar o una sutura interna que no se quita, y cuándo es la revisión. Esas instrucciones mandan sobre cualquier consejo general, incluido este.
En una incisión pequeña la piel suele quedar con poca tensión, así que con frecuencia la cierro con una sutura intradérmica, por dentro, para que no queden marcas de puntos ni de grapas, solo la línea de la incisión. Si la piel queda tensa, esa sutura puede ceder y la herida abrirse con más facilidad, y entonces son más seguros los puntos o las grapas.
Mientras no esté cerrada del todo, mantenla limpia y seca, no le apliques cremas ni remedios caseros que no te hayamos indicado y no arranques las costras. La ducha depende de cómo se haya cerrado: con grapas puedes ducharte mientras sigan puestas, siempre que después seques la herida por completo, a toques y sin frotar, y apliques un desinfectante como povidona yodada o clorhexidina; con sutura intradérmica es mejor no ducharse hasta pasadas dos semanas. Bañera, piscina y mar, en ningún caso antes de un mes, y solo si no queda ninguna zona de la herida aún tierna.
Lo que es normal notar
Alrededor de la cicatriz es frecuente notar la piel algo dormida o con una sensibilidad distinta: al abrir se seccionan pequeños nervios de la piel, y esa sensación suele ir mejorando con los meses. También es habitual cierta molestia local al principio, al moverse o al apoyarse.
Otra cosa es el dolor que baja por la pierna. Si vuelve el que tenías antes de operarte, o aparece uno nuevo, eso no viene de la cicatriz y hay que consultarlo.
Cómo cambia con el tiempo
Una cicatriz no termina de hacerse cuando se cierra la piel. Durante los primeros meses es normal que esté rosada o enrojecida, algo engrosada y que pique; después, poco a poco, se aplana y se aclara. Ese proceso de maduración dura en torno a un año, y a veces más, así que no la juzgues por cómo está a las pocas semanas.
Si la piel es muy laxa y elástica, puede ocurrir que la sutura la deje fijada a los planos de debajo y que, al ponerte de pie, aparezcan irregularidades o pequeños abultamientos a lo largo de la cicatriz. Es más típico de las artrodesis, pero también puede pasar tras una operación de hernia. No se veían en el quirófano porque allí estás tumbado: es el cambio de postura lo que los hace aparecer. Pueden ser llamativos, pero no tienen importancia y se resuelven solos en unos tres meses.
Lo que ayuda a que quede mejor
Una vez cerrada la herida, hay cosas que sí están en tu mano:
- Protegerla del sol mientras siga rosada, con ropa encima o con protector solar de factor alto. El sol sobre una cicatriz que aún está madurando puede oscurecerla de forma duradera.
- Masajes suaves con una crema hidratante, a lo largo de la cicatriz y en pequeños círculos, para que la piel no se quede adherida a los planos de debajo.
- Láminas o geles de silicona, si te los recomendamos: son una medida sencilla y muy utilizada para evitar que la cicatriz se engrose.
- No fumar. El tabaco empeora la cicatrización de la piel y, si la cirugía incluía una fusión, también la consolidación del hueso.
- Si eres diabético, mantener el azúcar bien controlado, que también influye en cómo cicatriza la herida.
Cuándo hay que consultar sin esperar a la revisión
Llama a la consulta o acude a urgencias si notas cualquiera de estas cosas:
- Enrojecimiento que se extiende alrededor de la herida, o calor en la zona.
- Dolor en la herida que aumenta con los días en lugar de ir a menos.
- Supuración, mal olor o fiebre.
- Bordes de la herida que se separan.
- Salida de líquido claro que no cesa: en una cirugía de columna puede ser líquido cefalorraquídeo y hay que valorarlo pronto, especialmente si se asocia a dolor de cabeza.
- Dolor, hormigueo o pérdida de fuerza en las piernas (o en los brazos, si la cirugía fue cervical) que no tenías al salir del hospital.