Dolor que persiste tras la cirugía; hoy se denomina síndrome de dolor espinal persistente.
Tras múltiples agresiones —hernias, estenosis, cirugías, fibrosis— puede ser el propio sistema nervioso el que genera la señal de dolor aunque ya no exista una causa mecánica. Por eso los analgésicos convencionales responden poco.
El primer paso es un estudio completo para descartar un problema corregible. Si no lo hay, el tratamiento combina fármacos neuromoduladores y, cuando no bastan, neuroestimulación medular.