Un electrodo sobre la médula bloquea la transmisión del dolor crónico.
Se implanta en dos fases. Primero se coloca el electrodo, con anestesia parcial, y se conecta a un generador externo durante un periodo de prueba de una a dos semanas. Solo si el dolor se reduce de forma significativa se implanta el generador definitivo bajo la piel, como un marcapasos, que el paciente controla con un mando.
La fase de prueba permite comprobar el beneficio antes de comprometerse con el implante.
Indicaciones habituales
- Síndrome de espalda fallida con dolor radicular
- Dolor neuropático crónico refractario a fármacos