Estabilización de la articulación sacroilíaca con implantes introducidos por una pequeña incisión en el glúteo.
Antes de operar hay que confirmar que el dolor procede realmente de la articulación, con exploración específica y bloqueos diagnósticos.
Confirmado el origen, se colocan implantes a través de la articulación que la estabilizan y favorecen su fusión, con una intervención corta y una recuperación rápida.
Indicaciones habituales
- Dolor sacroilíaco confirmado que no responde al tratamiento conservador
- Dolor sacroilíaco tras fusiones lumbosacras